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Quinto trabajo de Heracles

Los establos de Augías

Detalle del mosaico de los trabajos de Hércules de Liria (Valencia)

Con el quinto trabajo, Euristeo quiso humillar y herir la dignidad de Heracles, después de todo descendiente de los dioses olimpicos. El perverso rey ha urdido una tarea repugnante pero que lo complace el orgulloso semidiós debe limpiar en un solo día los inmensos establos donde se guarda el ganado de Augias, rey de la Élide, hijo de Helio (otros dicen que su padre es Posidón). Como quiera, este rey era el más rico ganadero que sea posible imaginar, y sus rebaños y manadas interminables parecían perdere en el horizonte.
Por designio divino, sus vacas y toros eran inmunes a las enfermedades y además muy fértiles. En sus hatos predominaban las hembras, pero poseía también trescientos toros negros con patas blancas y doscientos toros sementales rojos. Doce magnificos toros plateados defendían los rebaños contra las fieras de las colinas boscosas. Desde hacía muchos años no se recogía el estiércol, y aunque el hedor de las deyecciones no parecía afectar a los bovinos, sí se difundía por todo el Peloponeso. Los prados de todo el valle también estaban cubiertos por una espesa capa de bosta que hacía imposible el cultivo de los cereales.

Heracles dijo que lo haría a cambio de la décima parte del ganado. «Jura que lo harás antes del ocaso», exigió Augías. El juramento que Heracles realiza ahí es el primero y será el último en su vida. Y Augías tiene que jurar, también él, que cumplirá su parte del trato.

Faetonte, el primero de los toros plateados, atacó a Heracles al confundirlo con un león; Heracles lo sometió. Con la ayuda de su escudero Yolao y por consejo de su amigo Menedemo, Heracles abrió las paredes y enseguida desvió dos ríos cercanos, Alfeo y Peneo, y sus aguas corrieron y limpiaron los establos y pastos del valle. Así, Heracles realizó la tarea en un solo día, sin mancharse de inmundicia.

Augías, en tanto, al enterarse de que sus establos estaban de nuevo limpios, se opuso a pagar a Heracles y hasta negó que hubiera hecho un trato con el héroe. Sometido el caso a juicio, Fileo, hijo de Augías, reveló la verdad. Augías los expulso a ambos de la Elide y repetía que los dioses fluviales, y no Heracles, habían limpiado su establo. El mezquino Euristeo no contó este trabajo como uno de los doce: Heracles, dijo, había trabajado a sueldo de Augías.